miércoles, 13 de octubre de 2010

Madrugada del catorce de ochobre.

Si existiera alguna buena cita que contuviera la emoción e inflexión suficientes como para describir la fuerza de mis argumentos, podría incluso justificar el vacío creciente que se extiende entre mí y el teclado del ordenador, y hasta podría usarlo si quisiera disimular que llevo seis meses sin tocarlo. El caso es que no existe, así que nunca sabrás nada sobre los últimos seis meses de mi vida.

Más que revivida.

viernes, 7 de mayo de 2010

Había una vez... un circo.

Vivir esto es como observar un péndulo oscilante e intentar decicidir hacia qué lado dará su último golpe antes de volver a reposar perpendicular. Siento que mi labor aquí consiste en controlar la supercicie, y la vida que contiene con sus muchos laberintos, entresijos, torniquetes; ángulo cenital desde lo alto de una aguja bien afilada sobre la que me mantengo, y al fijar la vista en cualquier punto más de un segundo tiento con perder el equilibrio y caer a bloque sobre toda mi pequeña creación. No tengo por qué aguantar que me insultes.

martes, 4 de mayo de 2010

Rojo.

Me duele y me asusta pensar en el tiempo que lleva sin sangrarme por nadie el corazón. Dolor es síntoma de que estás vivo, de que amas. Yo no sangro, ni vivo, ni amo... y por eso me voy secando poco a poco.

lunes, 26 de abril de 2010

Me gusta ser una zorra.

Me amparo en la eterna excusa para seguir metiendo la pata, una y otra, y otra vez. Busco refugio en algunas ficticias historias de amor para sentirme en mi derecho de cometer errores antes de buscar y seguir el camino adecuado, y eso hace que la brecha conmigo misma sea cada vez más grande.
Me enrrarezco un poco más cada día. Es mi escudo ante vosotros, que sóis todos iguales, y que además siempre hacéis lo correcto.

Lo siento de verdad, porque no puedo vivir sin hacer daño a quien hace por quererme, aunque sea a distancia. No puedo evitar joder, ni tampoco querer joder en otros lingüísticos sentidos.

Ya había matizado que soy una egoísta. Una inconsciente. Y también que había pasado página.

sábado, 17 de abril de 2010

Herpes, talco y tecno-pop.

Me acabo de dar cuenta de lo caradura que va a resultar pegarme el veranazo de mi vida sin haber hecho realmente ningún mérito para merecerlo. Teníamos un viaje y era nuestro bebé, cuidado en cada detalle, gestado mes a mes; ahora simplemente lo percibo como un capricho. En el fondo sigo queriendo ver los cerezos en flor más que respirar, pero no sé qué me pasa que pensar en ello no me hace vibrar de emoción tal y como debería. Creo que simplemente se trata de que son demasiadas cosas. Y trabajar no me satisface tanto como estudiar, algo que jamás hubiera adivinado, pero ciertamente siento morir cada neurona a causa del desuso -hoy no es más que un review desgastado del ayer-. ¿Cómo es posible sentirse sin motivaciones a los 18 años?

Tengo, tengo, tengo... No tengo nada más que resacas y cuestiones pendientes.

domingo, 11 de abril de 2010

Reloj biológico de aguja hipodérmica. Inyéctale vida a mi tiempo.

Odio a los egoístas porque yo encabezo ese sector de la población, y me siento como cuando mi abuela me esperaba con la merienda al volver del colegio; con la lengua llena de palabras nuevas, me sé la lección del Titanic, frustrada por aspirar de nuevo el mismo olor añejo, aborrecida de lo que más tarde echaría (echaré) en falta, sintiendo la gota de sudor que me recorre la espalda.
Al margen de todo lo bueno alguien se está meando en mis ganas de vivir, lo percibo.

jueves, 1 de abril de 2010

La magia del Tiempo Libre...

Gracias a un error burocrático, en menos de cinco días puede verse alterado todo tu esquema, puedes replantearte en qué gastar tus próximos ahorros, y aun siendo realista, apostar toda tu dedicación por una sola y arriesgada causa. No se trata de que unos casi desconocidos sean mis nuevas personas favoritas en el mundo, claro que no, sino de qe sé reconocer un alma afín, un perfecto puzzle de tres decenas de piezas, y cuando ese sentimiento brota en tan grandes cantidades algo en mi interior me dice que he de cambiar, y no tanto cambiar como ser honesta con mi propia verdad, despojarme de la máscara y las mil capas de cebolla que me envuelven y mostrarme como soy sin conservantes ni colorantes, disfrutar de las cosas en tiempo real, simplificar la vida a un sólo exponente: la pasión, y sobretodo, ser consciente cuando la utopía termina de que lo más importante es mantener la fe en las personas... Porque cuando menos te lo esperas, el azar te sorprende y te llena de fortuna.

Me ha quedado clarísimo y de una vez por todas que por mucho que ame el hogar éste no es mi sitio, pues ahora mismo esta tierra explotada no tiene nada nuevo que ofrecerme... no hasta que me expanda y complete la siguiente fase de mi vida.
Aprenderé por la fuerza a echar de menos, aunque el corazón se viene conmigo.