jueves, 21 de enero de 2010

Veintiuno de enero.

Pues ya está.
El día que tanto ansié y que tan poco pacientemente había esperado, llegó y se esfumó, quedando reducido a un simple tachón más sobre los caracteres del calendario.

Los grandes acontecimientos estarán por venir si es que tienen que hacerlo, pero hoy a nadie ha de importarle que yo cumpla 18 años mas que a un reducido grupo de personas, y me maravilla poder llegar a entender que el concepto de 'familia' no se limita a lo que predeterminan unos lazos de sangre. Las cosas nunca ocurren de forma esquemáticamente perfecta y es desmesurado sentarse a esperarlo, pero eso no significa que yo deje de trabajar para encontrar en ellas su propia perfección.