jueves, 25 de febrero de 2010

Mi lindo poni.




miércoles, 24 de febrero de 2010

La ofensa personal es subjetiva hasta lo ofensivo.

Más triste que querer y no poder, más triste que hacer por parecer, más que ninguna otra cosa de la que puedan acusarte... es tener quien te cuide y te padezca, y dejarlo morir por ser barométricamente imbécil.

sábado, 20 de febrero de 2010

Mary Higgins Clark.

Aunque no desista en mi empeño, yo sé que comprar zapatos no va a lograr satisfacerme de ninguna manera práctica, por mucho que el tacón de los mismos asemeje un enorme y erecto falo masculino.

(Nauséo con todo mi alma hacia la gente que sólo sabe referenciar el sexo en un intento de parecer un/a interesante macho cabrío/gata en celo, así que si en algún momento sueno pretenciosa pardonez moi.)

viernes, 19 de febrero de 2010

Agenda cultural.

Me da pena pensar en la de veces que he querido y he estado a punto de visitar El Prado con todas las ganas del mundo, y cada vez que de nuevo se frustra el plan pierdo un poco más de ilusión.
No es que Picasso me emocione, ni que ver las 'Meninas' sea la máxima aspiración artística de mi vida, pero es del tipo de cosas que considero imprescindibles y que como por mala fe parece no llegar nunca.

Así que ésta es la definitiva antes de desistir: Con fecha límite en septiembre he de cumplir mi cita con los grandes museos de la capital. Pero también y sobretodo con la propia ciudad, que aunque ya no me despierte las mismas soñadoras pasiones de antaño [desencanto generalizado; cinismo pre-adulto]... es la ciudad, de entre las pocas que he visitado, que más me ha enamorado hasta el momento y a la que siempre quiero volver.
Por su extravagancia... ¡su horterez! Madrid es el lugar ideal para cualquier esperpento con cabeza loca; curioso conjunto de estratos que la erosión ha transformado y maltratado durante generaciones, esbirros de las luces y, en definitiva, la España más extranjera y a la vez anticuada, recocida y vetada al público.

Quiero que éste sea "el año" respecto a un millón de cosas, ¿se nota?

miércoles, 10 de febrero de 2010

Piglet se acercó. "Pooh", susurró. "Sí, Piglet", dijo Pooh. "Nada", dijo Piglet cogiéndole la pata a Pooh, "simplemente quería saber que estabas ahí".

Tampoco es mucho, pero sí más a menudo de la cuenta se me olvida que un año, por alto, no es suficiente para conocer realmente a alguien, por más íntima o profunda que llegue a parecer esa relación. Soy de los que creen en el efecto del tiempo, para bien y para mal.
Con gracia, puedes dar con tu mejor amigo a la vuelta de la próxima esquina cualquier día nublado al este de la ciudad, justo donde la tienda de ultramarinos. ¿Será 4ever...?
Al contrario, los amigos no se pierden; se mueren, obvio, pero por lo demás, perder un amigo es algo que me resulta simplemente imposible de concebir: pienso en esa posibilidad como si la vida no fuera más que la partida que retransmite alfanuméricamente el monitor de la bolera, y tú fueras anotando y descartando miembros en tu equipo según conveniencia y potencial.

Así que para mí, los amigos simplemente lo son o no lo son. No hablo de amigos, nótese, sino de AMIGOS. Y puede que ese sustantivo común, y tan común, sea una de las palabras más utilizadas desde siempre por los hombres en cada uno de los idiomas, casi con tanto derroche como el te quiero... Pero la verdad es que quien sepa a ciencia cierta que puede contar con un único y verdadero amigo a través de tiempo y espacio, debería considerarse la persona más afortunada del mundo. -La realidad sobre medias naranjas y almas gemelas.-
Quien crea que tenga dos, que se ande con pies de plomo.
Quien diga que tiene tres, o miente, o que por su propio bien vaya pensando quién sobra en su ecuación.



(No lo medites más de cinco segundos tras acabar de leer, te darás cuenta de lo jodidamente solos que estamos en la inmensidad. Tú, tu cerebro, solo...
He aquí el motivo de que la religión nunca pase de moda.)