miércoles, 3 de marzo de 2010

Pleasantville.

En ocasiones necesitas la aparición repentina de alguien para darte cuenta marcadamente de lo que le falta a tu vida, -tómalo a regañadientes,- pero en otras te basta con tumbarte un par de horas mientras el "brum-brum" de J. Cash amortigua tus tímpanos. Entonces llegas a la conclusión de que eres una frustrada y romántica imbécil a la que se le disuelven las palabras bonitas mucho antes de llegar a emerger a la superficie.

Aparte de eso hoy es todo muy fifties, no dejo de pensar en flamencos de plástico y movidas por el estilo. Y decididamente, no entiendo por qué la cultura popular no se quedó estancada en esos tiempos.

(Llega a asustarme la cantidad de compartimentos mentales que desarrollo, cada uno con su correspondiente estado de ánimo y demás.)