sábado, 17 de abril de 2010

Herpes, talco y tecno-pop.

Me acabo de dar cuenta de lo caradura que va a resultar pegarme el veranazo de mi vida sin haber hecho realmente ningún mérito para merecerlo. Teníamos un viaje y era nuestro bebé, cuidado en cada detalle, gestado mes a mes; ahora simplemente lo percibo como un capricho. En el fondo sigo queriendo ver los cerezos en flor más que respirar, pero no sé qué me pasa que pensar en ello no me hace vibrar de emoción tal y como debería. Creo que simplemente se trata de que son demasiadas cosas. Y trabajar no me satisface tanto como estudiar, algo que jamás hubiera adivinado, pero ciertamente siento morir cada neurona a causa del desuso -hoy no es más que un review desgastado del ayer-. ¿Cómo es posible sentirse sin motivaciones a los 18 años?

Tengo, tengo, tengo... No tengo nada más que resacas y cuestiones pendientes.